Los endulzantes “Dietéticos” prometen ser bajos en calorías y ayudarte a bajar de peso. En realidad, la verdad es todo lo contrario. ¿Y los resultados? Francamente peligrosos. Endulzantes artificiales a evitar y las alternativas más saludables.

Porque los endulzantes artificiales fueron inventados, y son consumidos hoy en día.

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La mayoría de las personas, hasta cierto punto, disfrutan lo dulce. (De hecho muchos de nosotros diría que es su más grande debilidad.) Lo cual es la razón de que los endulzantes artificiales fueron inventados: para endulzar la comida sin incrementar su valor calórico. La Sacarina fue el primer endulzante en 1886, y desde entonces otras muchas variaciones han aparecido. El azúcar y los endulzantes artificiales son también los ingredientes, no tan secretos, que la industria alimenticia utiliza para hacernos comer más de lo que deseamos y más de lo necesario. Los endulzantes artificiales son mucho más dulces que el azúcar, por lo que solo se necesita una pequeñísima cantidad para que una comida se vuelva adictivamente dulce, pero debido a que los ingredientes están enlistados por peso, la cotización de, digamos, sucralosa (nombre de marca: Splenda®) en el último lugar, normalmente no levantaría sospechas.

Hasta cierto nivel, llamado el punto de la felicidad, mientras más dulce sean los alimentos que comemos, más de nosotros querrá comerlos.

Cómo trabaja el azúcar

Azúcar—escondida bajo docenas de nombres y formulas, incluyendo agave, jugo de caña evaporada, concentrado de fruta (el cual es especialmente popular en las tiendas de comida “orgánica” y “natural”), miel, melaza, así como jarabe de maíz de alta fructuosa—es energía instantánea para tu cuerpo. Y las plantas de sabor dulce (debido a que contienen fructuosa, un tipo de azúcar) son, para la mayoría de las personas, seguras de ingerir. Durante la mayor parte de la historia de la humanidad, la comida escaseaba y los alimentos ricos en energía eran aún más escasos, así que nuestros cerebros se adaptaron a dicha realidad al decirnos que comamos más de cualquier cosa dulce.
Nuestros cerebros aun responden de esa manera, incluso cuando la mayoría de nosotros tiene fácil acceso a muchos alimentos abundantes en calorías. Sin embargo, cuando nos hemos saciado, normalmente nuestro cuerpo envía señales a nuestro cerebro indicando que ya hemos comido lo suficiente y es momento de detenerse.

Cómo los Endulzantes Artificiales Alteran este Proceso

Los endulzantes artificiales son un intento por tener nuestro pastel y comerlo también, pero nuestro cuerpo no parece funcionar de esa manera. Tu cerebro asocia al azúcar con calorías, o energía, las cuales pueden ser usadas por tu cuerpo. Pero los endulzantes artificiales tienen muy, pero muy poco valor calórico: cuando tu cerebro prueba la dulzura y está en espera de recibir calorías, pero tu cuerpo no las está registrando, tu cerebro dice: “Sí, este alimento dulce es alto en calorías, ¿Dónde están las calorías? ¿Qué? ¿No hay Calorías? Entonces es momento de alentar el metabolismo y ¡comer más comida!”

¿Los Resultados? 0 Calorías ≠ 0 Efecto en los niveles de Insulina

El Aspartame (vendido bajo los nombres de marca como Equal® y NutraSweet®) es el endulzante artificial más popular y es 90% fenilalanina + ácido aspártico, dos aminoácidos. Cuando ingieres alimentos que contienen aspartame, tu cuerpo, rápidamente, metaboliza ese aspartame a su origen, a fenilalanina y ácido aspártico, los cuales son conocidos por estimular rápidamente tu producción de insulina.

Por supuesto, la insulina saca glucosa de tu sangre para almacenarla como energía lista en tus músculos e hígado (glucógeno) o como reserva a largo plazo (grasa). Los incrementos de insulina significan que esta glucosa será redirigida al almacenamiento de grasa, lo cual te deja con hambre.

0 Calorías ≠ 0 Efecto en tu Salud, Cintura, o Peso

En los estudios en animales, las ratas alimentadas con yogurt endulzado artificialmente, comieron más y ganaron más peso, especialmente grasa, en comparación a aquellas que fueron alimentadas con yogurt endulzado con glucosa.[1] Y mientras aquellos sujetos de estudio fueron ratas, cuando la gente bebe 1 o 2 latas al día de bebidas gasificadas llenas de azúcar, dichas personas incrementan su riesgo de padecer sobrepeso u obesidad en un 33% en 7 a 8 años. Pero aquellos que bebieron una cantidad equivalente de bebidas de “dieta” aumentaron su riesgo un 65%.[2]

Otro estudio, en ratones, encontró que cuando estos fueron alimentados con aspartame, sacarina o sucralosa[3], tuvieron niveles más altos, significativamente, de glucosa en la sangre que aquellos ratones que no comieron alimentos con azúcar en lo absoluto, o azúcar. Luego, la bacteria intestinal de los ratones alimentados con endulzantes fue trasplantada a los ratones que nunca habían ingerido endulzantes y que habían sido criados para no tener bacteria intestinal alguna. Estos rápidamente desarrollaron niveles más altos de azúcar en la sangre.

Más adelante, los investigadores examinaron la relación que existe entre la bacteria intestinal en gente no diabética que consume endulzantes artificiales y los que no. Aquellos que comieron (y bebieron) endulzantes artificiales tenían bacterias intestinales muy diferentes, y fueron más susceptibles a la intolerancia de glucosa; a diferencia de los que no. En la fase final, a 7 voluntarios que normalmente no consumían endulzantes artificiales se les pidió comer alimentos con altos niveles de estos endulzantes. Tan solo tomo 4 días para 4 de aquellos voluntarios – 57% – para desarrollar niveles más altos de azúcar en la sangre y para alterar la población de bacteria intestinal.

0 Calorías ≠ 0 Efecto Psicológico

La gente que consume productos que contienen endulzantes artificiales a menudo come más que aquellos que no los consumen. Muchos de nosotros, en ocasiones, nos decimos “Tome una bebida dietética así que puedo comer un helado de verdad, o más helado”. Pero si nos terminamos, digamos, un helado flotando en una gaseosa endulzado con azúcar, la mayoría de nosotros simplemente comerá uno pequeños o tendríamos uno un poco más grande como una indulgencia poco frecuente. De hecho, quizás ni siquiera queremos uno grande debido a que nuestros cuerpos percibirían del valor calórico de dicha azúcar.

Las razones de esto van más allá de los estragos que los endulzantes artificiales pueden ocasionar en tu metabolismo.

  1. La mayoría de los endulzantes artificiales son más dulces que el azúcar: el aspartame es 180 veces más dulce que el azúcar, la sacarina es 300 veces más, y la sucralosa (nombre de marca Splenda®) es 600 veces más. Estos hacen que incluso los alimentos dulces por naturaleza parezcan no ser lo suficientemente dulces por lo que requerimos alimentos cada vez más dulces para satisfacer nuestro gusto natural por el azúcar.
  2. Esta habituación es una clásica señal de adicción, de hecho las personas que tratan de reducir su ingesta de edulcorantes artificiales pueden sufrir los antojos de abstinencia.
  3. El Aspartame también afecta los niveles de la serotonina química del cerebro, la cual se produce a partir de carbohidratos, especialmente glucosa, un azúcar que es la fuente de energía de preferencia para el cerebro. El aspartame está ligado a los cambios de humor y depresión, debido a la disminución en los niveles de serotonina, de igual manera está relacionado a los antojos, y luego a comer compulsivamente en un intento por balancear los niveles de serotonina.

Todos Necesitamos un Dulce Capricho de Vez en Cuando

Porque los dulces son simplemente pura alegría para la boca. Y la verdad es, que cantidades razonables de azúcar, generalmente, no dañarán tu cintura o salud. (Si eres diabético, investiga con tu proveedor de atención médica.)

La Clave es razonable.

La Organización Mundial de la Salud recomendó una cantidad máxima de azúcar agregada (incluyendo azúcares que suenan naturales, como: “jugo concentrado de fruta”): de 25 gramos al día, lo cual resulta en 6 cucharaditas de azúcar.[4]

El ciudadano estadounidense promedio consume aproximadamente 189 gramos, o 47 cucharaditas, de azúcares agregados y endulzantes artificiales al día.[5] Esto es aproximadamente 756 calorías al día provenientes del azúcar, ya que no todas las calorías fueron creadas iguales, tu cuerpo almacenará la mayoría de esa azúcar en grasa. Esta tremenda cantidad de azúcar es, por sí misma, también el factor más significativo en el síndrome metabólico, que conduce a los padecimientos de estilo de vida de obesidad, diabetes, y enfermedades del corazón.

Y los Endulzantes Correctos pueden Ayudarte a llegar ahí… A Pesar de lo Mencionado Anteriormente

No hay vuelta de hoja.

Los endulzantes artificiales son malos para ti porque:

  1. Dañan tus controles normales contra el comer en exceso.
  2. Distorsiona tu respuesta a la insulina y a la bacteria intestinal.
  3. Reducen las sustancias químicas cerebrales, especialmente la serotonina, desencadenando depresión y comer compulsivamente.

Dicho esto, hay 4 endulzantes relativamente naturales, no calóricos que pueden ayudarte a dejar de depender de la montaña de azúcar y endulzantes artificiales que están escondidos en la mayoría de los alimentos que consumimos. Estos son: El extracto de la Fruta del Monje (Fruta Monje, Nectresse®, Lo Han Guo – en chino), Stevia sin procesar en polvo/liquido/jarabe, eritritol (si tu consumo es generalmente bajo; eritritol es un azúcar alcohol, la cual en grandes cantidades puede ocasionar efectos gastrointestinales secundarios no deseados.), o inulina (de la raíz de achicoria). La inulina tiene además la ventaja de ser un prebiótico, lo que quiere decir que puede ayudar a las buenas bacterias intestinales a florecer y ayuda a suprimir el apetito.

Pero estos endulzantes deberán ser un método para manejar los antojos de azúcar mientras te desintoxicas de los azúcares agregados y edulcorantes artificiales.

En el día a día, la fruta es, por mucho, la mejor forma de satisfacer tus antojos por lo dulce. La fruta tiene vitaminas y minerales, y suficiente fibra para retrasar la absorción de azúcar en el torrente sanguíneo y así obtener un buen resplandor de energía, junto al sabor dulce. Lo cual es muy difícil, para la mayoría de las personas, comer tanta fruta que conduzca a una contribución a la diabetes u obesidad. La fruta puede y debería ser una indulgencia diaria.

A pesar de lo que la industria de alimentos y bebidas quiere que nosotros creamos, el azúcar no es un alimento. Los alimentos no son solo dulces: son terrosos, amargos, sustanciosos, picantes, agrios, salados, cremosos, sabrosos en un millón de diferentes combinaciones. Pero nuestra apreciación de todos esos maravillosos sabores se está extinguiendo debido a nuestro gusto por las cantidades de azúcar similares a los alimentos y la dulzura abrumadora de los edulcorantes artificiales en los alimentos preparados.

¿El Azúcar? Pertenece a las golosinas dulces que te encantan y que complementan a todos los otros sabores de tus comidas.

Para aprender a comer maravillosos alimentos sin sentirte restringido, y aun así satisfacer tu gusto por lo dulce sin desencadenar el almacenamiento de grasa, haz clic aquí

 

[1] Swithers SE, Sample CH, Davidson TL. (Abril, 2013). Adverse effects of high-intensity sweeteners on energy intake and weight control in male and obesity-prone female rats. Behav Neurosci. 127(2), 262-274

[2] Hazuda H, Fowler SP, Williams K. (27 de Junio, 2011). The San Antonio Longitudinal Study of Aging. University of Texas Health Science Center at San Antonio.

[3] Suez J, Korem T, Zeevi D, et al. (9 de Octubre, 2014). Artificial sweeteners induce glucose intolerance by altering the gut microbiota. Nature. 514, 181-186.

[4] Jaslow R. (5 de Marzo, 2014)  World Health Organization lowers sugar intake recommendations. CBS News.

[5] US Department of Agriculture. (2003.) Agriculture Fact Book 2001-2002.

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