Un fenómeno común: nuestra dieta finalmente está progresando, estamos perdiendo peso – entonces llega la navidad, y de repente subimos de peso. No te desanimes y no pospongas la dieta hasta el próximo año. Éstos son algunos consejos que te ayudarán a mantener, y tal vez a perder peso, durante las fiestas decembrinas.

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La temporada navideña trae consigo alegría, pero también deliciosas comidas, ricas en grasa y azúcar. Es tan fácil subir algunos kilos durante esta temporada que hemos decidido darte algunos consejos que te ayudarán a conservar tu figura mientras disfrutas de las festividades, sobre todo para aquellos de nosotros que apenas andamos deshaciéndonos de algunos kilos, o simplemente no deseamos ensanchar más nuestra cintura:

Hacer planes con anticipación:

Hacer planes es la clave. Intenta planificar cada día por separado, de acuerdo a la próxima comida.
Una comida principal al día: Intenta no hacer más de una comida grande al día. Durante la temporada navideña se preparan platillos que usualmente son grasosos, contienen mucha sal y azúcar, por lo cual lo mejor es organizar un horario de comidas para asegurarse de no enfrentar este tipo de banquetes más de una vez al día.

No picar entre comidas programadas:

Intenta comer en el horario establecido, y procura evitar picar entre comidas. Cuando pasas las festividades con la familia, hay una tendencia de comer más nueces, postres, y golosinas. Da una probada y déjalos ser. Después de todo, estas ahí por la buena compañía, no por las golosinas.

La temporada navideña no consiste de un mes entero:

No olvides que también hay días “entre” los días festivos. Durante esos días, se recomienda mantener tu rutina alimenticia, tan cerca posible a tus hábitos saludables, sin caer en la actitud de “es la temporada de engordar”.

Si eres el anfitrión:

Está es una excelente situación, ya eres tú quien tiene el control de la comida que se servirá. Se recomienda optar por platillos que no involucran freír, o agregar más grasa. Prepara abundantes verduras y golosinas con poca grasa, y evita los pastelillos con merengue y nueces. También se recomienda regalar las sobras, así no te quedarás atascado con las tentaciones dentro de tu cocina.

¿Le falta sal o le falta azúcar? Masca un chicle:

Para evitar probar o picar en exceso, mastica una pieza de chicle sin azúcar, así mantendrás la boca ocupada cuando estás en la cocina, y guardarás espacio para el verdadero manjar. El mejor chicle es de hierbabuena o menta, en lugar de los de sabor dulce o afrutado. La esencia de la menta puede estimular el área del cerebro que registra el estar llenos, por lo que comerás menos.

Si eres el invitado:

No es obligación informarle a todo el mundo que estás a dieta, pero puedes educadamente rehusarte a los segundos platos sin ofender al anfitrión. Procura escoger los alimentos menos grasosos, incluyendo los platillos sin frituras, ten cuidado con las salsas y aderezos, o evítalos. Limita las porciones a un par de cucharadas por cada platillo, así podrás disfrutar de la variedad. Y para el postre, fruta cuando sea posible en lugar de helado, pasteles, o galletas.

Escoge antes tu lugar en la mesa:

Intenta decidir que porciones te permitirás antes de empezar a comer. Examina las opciones que se están sirviendo y decide lo que más te gustaría comer. Al sentarse a comer en una mesa llena, es muy fácil dejarse llevar y comer sin control. Procura ignorar los aperitivos, o limítate a uno. Durante la comida principal llena tu plato a consideración y conciencia.

Durante la Noche de Navidad:

Es altamente recomendado hacer comidas ligeras durante el día, pero sin ayunar, así no llegarás hambriento a la cena. Una comida ligera de medio día deberá estar llena de proteínas y fibra, por ejemplo la mitad de un sándwich de pavo o queso, acompañado de una sopa de verduras, o ensalada verde con frijoles (judías, alubias, habichuelas, porotos), así te asegurarás de no llegar muy hambriento a la cena.

¿Con ganas de repetir?

Como sabrás, nos toma 20 minutos sentirnos satisfechos, por lo que tomar bocados pequeños nos ayudará a sentirnos llenos más rápido, comiendo más lento. Después de la parte principal de la comida, bebe un vaso de agua lentamente, o conversa con tus familiares antes de considerar si vas a repetir o comer un postre.

Menos es Más:

Selecciona el plato más pequeño disponible. Puedes llenar un plato pequeño, y aun tendrás menos cantidad de comida. Si hay muchas opciones de platillos, limítate a un par de cucharadas soperas por cada opción.

Toma una siesta:

Lo primero que usualmente se nos ocurre hacer cuándo estamos ocupados es dormir poco. Sin embargo, acortar nuestras horas de sueño puede ser dañino. Dormir menos de 5 horas genera niveles bajos de leptina, una hormona que controla la sensación de sentirnos llenos; y la falta de sueño también eleva los niveles de grelina, la hormona que estimula el apetito. Estar cansado nos hace sentir hambrientos y menos satisfechos después de comer. Así que para poder ser un gran anfitrión o invitado, lo mejor será tomarse un descanso.

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